Liturgia para la semana


"No se lamenten"

14 de diciembre del 2025

Tercer Domingo de Adviento




Preguntas para dialogar

Es una tentación dejarse vencer por el miedo y parece que faltan razones para temer. Sin embargo, Jesús nos dijo muchas veces: "No tengan miedo". ¿Por qué crees que él lo dijo muchas veces? ¿A que nos llama Jesús? Imagínate vivir lleno de miedo. ¿Qué tipo de persona serías? ¿Cómo actuarías? Ahora imagínate viviendo confiando en Dios. ¿Cómo serías? ¿Cómo actuarías? ¿Quiere decir que el que confía en Dios no tendrá tristeza o no le pasará nada trágico? ¿Qué quiere decir para ti?

¿Conoces a alguien que necesite escuchar este mensaje de Adviento, "Se fuerte, no temas. Yo soy tu Dios" ¿Cómo puedes compartir este mensaje?

Primera lectura Isaías 35:1-6a, 10

Reflexión

Algunas veces cuando estamos en problemas o en peligro, nuestras manos tiemblan y nuestras rodillas se doblan. Pero si pudiéramos escuchar la voz firme de una migo diciendo: "Sé fuerte, no tengas miedo. Yo soy tu Dios". Podemos sentirnos mejor y soportar cualquier cosa que venga. El profeta en la lectura de hoy quiere que el pueblo de Dios sepa que Dios le librará de sus problemas penas y enfermedades y miedo serán dejados atrás mientras el pueblo felizmente sigue al Señor.

Preguntas para dialogar

La palabra paciencia proviene de una palabra que significa "sufrir". Esto nos da la idea de que la paciencia no siempre es fácil. En esta lectura, el apóstol Santiago nos exhorta a ser pacientes con nosotros mismos, con los demás e incluso con el Señor. Al fin y al cabo, ¡es el reino de Dios el que parece tardar tanto en llegar! ¿Cómo estás llamado a ser paciente contigo mismo, con los demás y con Dios en este Adviento? ¡También puedes reflexionar sobre las formas en que Dios y los demás están siendo pacientes contigo!

Segunda lectura Santiago 5:7-10

Reflexión

Si alguna vez has plantado un jardín, sabes lo paciente que debe ser un agricultor. Una vez plantada la semilla, el agricultor solo puede cuidarla con esmero y esperar. Quejarse del clima o de las personas que le vendieron las semillas no hará que la cosecha llegue más rápido.

Mientras celebramos el Adviento y esperamos la segunda venida de Cristo, nosotros también debemos ser pacientes y evitar quejarnos. El Reino de Dios crece de manera invisible, día a día, a nuestro alrededor y dentro de nosotros.

Preguntas para dialogar

En la cultura de los estados Unidos tenemos todo tipo de héroes. Héroes deportivos, estrellas de televisión. Podemos decir que tememos héroes reales e imaginarios. La gente en tiempos de Jesús también buscaba héroes. Así que preguntaron a Jesús: "¿Eres el verdadero?" El evangelio señala las acciones de Jesús, acciones de un verdadero héroe. ¿Cuáles son las acciones que buscas en un verdadero héroe? ¿Cómo esas acciones se parecen a las acciones de Jesús?

Gospel Mateo 11:2-11

Reflexión

Cuando Jesús quiso asegurar a Juan el Bautista de que él era el verdadero Mesías citó los pasajes del libro de Isaías. Esos pasajes relatan que el tiempo del Mesías estaría señalado con obras como las que estaba haciendo Jesús. Jesús sanaba a los ciegos, los cojos los sordos los leprosos. El resucitaba a los muertos y proclama la buena nueva a los pobres. Estas buenas obras son prueba de su identidad.

Como Juan había abierto los corazones de la gente a la venida del Salvador, Jesús dice que Juan es el mayor de los profetas. Nosotros también podemos ser como Juan, cuando compartimos la misión de Jesús estamos proclamando el reino.

Proclaiming Faith Activities for Primary Grades

Haga un corazón de amor

Recuerde a los niños que toda la temporada de Adviento consiste en esperar que Jesús entre en nuestras vidas y en nuestros corazones. Se trata de esperar la Navidad. Por supuesto, no nos sentamos a esperar sin hacer nada más. Explique al grupo que, mientras esperamos, nos preparamos para Jesús viviendo como Él nos enseñó.

Distribuya copias de una página para colorear con el contorno de un corazón. Pida a los niños que escriban en el corazón lo que esperan durante el Adviento, ya sea un regalo material, como un juguete en particular, o un regalo espiritual, como la paz en el mundo. Cuando hayan terminado, concluya con esta oración o una similar: “Señor, ayúdanos a esperar con calma. Ayúdanos a trabajar por la paz y la justicia mientras esperamos la Navidad con corazones cálidos y amorosos. Amén”.

Nuestra Señora de Guadalupe

Describa a los niños la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe (12 de diciembre). Si su parroquia celebra esta festividad, invite a los niños que hayan participado a compartir lo que recuerdan de ella. Recuerde a los niños la información sobre la celebración de este año. Si es posible, muestre una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe mientras explica que ella es la patrona de «las Américas», que incluye América Central, América del Sur y América del Norte. Una forma tradicional de celebrar la fiesta es ir a misa por la mañana y tomar chocolate caliente y panecillos dulces después. Puede que desee tener a la mano vasos de papel y leche con chocolate. ¡Celebren a Nuestra Señora de Guadalupe tomando juntos un descanso con leche con chocolate!

(English description had to be adapted because of where Our Lady of Guadalupe falls this year)




Proclamando la fe/actividad

Haciendo florecer a un desierto

La primera lectura nos dice que «el desierto y la tierra árida... florecerán con abundantes flores y se regocijarán con cantos de alegría». Elige uno o varios de estos proyectos para el desierto y realízalos solo o con tu familia y amigos. Describe cómo harás florecer el desierto durante el Adviento.

Mis proyectos del desierto de Adviento

Mi plan para hacer florecer el desierto es...

Mi plan para hacer florecer el desierto es...

Mi plan para hacer florecer el desierto es...

Mi plan para hacer florecer el desierto es...

Dando gracias a tus mensajeros

Juan el Bautista sirvió como mensajero de Dios allanando el camino para la venida de Jesús. El ángel Gabriel sirvió como mensajero de Dios al anunciarle a María que ella sería la madre del Salvador. Dedica un tiempo a recordar quiénes han sido los mensajeros de Dios en tu vida.

Pregúntate: ¿Quién me ha dado los siguientes mensajes?

¿Tus padres? ¿Tus abuelos?

Escribe una nota de agradecimiento a uno o varios de estos mensajeros en tu vida. Luego decide cuándo enviarás tu nota.




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